Carlos Pável
Anything worth doing in life will not be easy; but it´ll require passion!
Anything worth doing in life will not be easy; but it´ll require passion!
Jun 25th
Tengo como 2 meses que retomé el Taekwondo después de 5 años de ausencia, aprovechando que mis estudios universitarios van al 93% y ya casi libero esa meta tan dificil.
Ahorita estoy pesando 73 kilogramos que quien sabe de donde porque tengo complexión delgada y a la hora de los torneos sería un problemita porque entraría en categorías donde todo mundo que pesa lo mismo que yo mide casi 10 centímetros más que yo.
En el entrenamiento de hoy llevé a mi madre a ver la clase de castigo que nos pone el profe fili de entrenamiento, aderezado con un poco de combates al final de la clase. Combates que el profesor nos dijo “tiren patadas a marcarlas, no se lastimen, no es a rajar. hay que cuidarnos porque el examen está cerca”. Cosa a la que hize caso omiso porque el tipo que tocó ser mi oponente (chacón jr. de 16 años) es un especialista en patadas a la cara, y voladoras y dobles y todo lo que les venga en mente sobre patadas. Hasta hoy no le había ganado ningún combate, y el fué el que me dió una bienvenida la primera semana en un combate atinando a mi quijada una patada de gancho saltando. Y ustedes saben, un golpe así lo que causa; primero el giro forzado de la cabeza para minimizar el golpe, vista en blanco seguida de una vista algo nublada, luego el querer estar de frente al oponente de nuevo para devolverle el golpe, no escuchar nada de lo que dice el público, sentir un fuerte dolor de cabeza casi desde que se recibe la patada, los piés ya no responden como antes, y el ser tu semana debut que te dá un subidón de adrenalina y te ayuda a juntar fuerza para una patada más que logras acestar pero sin fuerza porque los efectos del knock out siguen en tu organismo. Y es entonces cuando te salva la campana porque el round se acabó: como puedes, saludas a tu oponente y al profe y luego te sientas ahora si a ponerle atención al dolor de cabeza y de quijada que te ocacionó el impacto de la aplicación de la Ec=1/2(m*v^2). Todo eso vino a la mente mientras me ponía la careta para el enfrentamiento que tuve hoy con ese niño que me pateó el trasero hahahahhaha. Entonces nos ponemos de frente en reverencia, y en mi mente activo mi usual técnica para que mi cuerpo se sobrecargue de super fuerza temporal. Y es cuando el profe dice “tiren patadas a marcarlas, no se lasti—…… ____ (killing mode activated) ____…..— sijag (“comenzar” en coreano). El primer contacto lo hize con un golpe de puño para alejarlo y ponerlo a distancia de mis dobles. El responde con sus ataques de patadas dobles seguidas de una de gancho, la cual anticipo y la esquivo (se que hay formas de contra-atacarlas pero denme chanse xD) y ataco con descendente la cual esquiva y levanta su pierna izquierda a modo de querer tirar tolia chagui pero sin lanzarla, solo tenía el pié arriba mientras avanzaba no se como, con el otro pié, pero me alejé y en cuanto bajó el pié lanzé una pit chagui que le atiné pero con su pié el tiró una tolia y alcanzó a atinarle a mi nariz con la punta de su pie. Eso me puso mas enfurecído pero no me sirvió para levantar mi guardia y fué así como se las arregló para hacer una descendente que me atinó en la nuca. Con esa llamada de atención mis brazos ya aprendieron a estar en guardia siempre, y continué con hacer un juego de dobles más una mulita que le atiné al peto, y admito que se sintió bien devolverle un poco de daño hahahhaha. En los últimos 10 segundos continuamos con el intercambio de patadas, pero el (con su experiencia de seleccionado estatal) logró detenerlas y contra-atacar con una tolia que traté de esquivar alejándome un poco, pero noté que hizo un movimiento con su pié de apoyo con el que hace un brinco muy leve hacia adelante lo cual le dá unos 20 cms. más de alcance y le fué suficiente para atinar su tercera patada, esta también que rosó con la punta del pié en mi labio superior sacando algo de sangre en el momento justo que terminaba el combate.
Terminamos como de costumbre conmigo perdiendo; con un marcador de 4 a 9, aunque yo tiré más patadas el conectó más a la cabeza lo cual le otorga una mayor puntuación.
Y con la falta que me hace el entrenamiento de pista, salí del combate casi a gatas por mi falta de capacidad pulmonar. pero hubo tiempo de descanso para el segundo combate, donde me tocó enfrentar a Flor (otra niña de 16 años, pero que patea igual que el otro, excepto que es un poco menos rápida, casi imperceptible) y que desde el inicio me estubo lloviendo a patadas descendentes y tolias al por mayor que a como podía las bloqueaba para contra-atacar. Encontré que su punto debil son las patadas al cuerpo, que casi no protege con sus brazos, a diferencia de su cabeza que protege siempre. Ahí pude hacer un festín de patadas pit chaguis, donde solo entraba la primera porque la segunda la alcanzaba a bloquear. Pero ese no fué el caso en una finta donde hice que atacara y yo me adelanté y le tiré una pit chagui seguida de una triple pit chagui donde todas dieron en el blanco. Terminando esto con el tiempo del combate dándome una victoria para mí. Victoria que tenía eones sin conseguir, ya que esta clase está llena de buenos talentos que me ha sido muy dificil igualar en habilidad de combate.
Mi madre, aunque no me pudo decir bien sus impresiones de mis combates, me comentó que el entrenamiento si es en definitiva extremo, y mas que seguido de eso sigan los combates; ya que son al final, cuando ya hemos agotado nuestras energías. Pero eso no nos detiene de cada viernes dar un buen espectáculo para el público que no se pierde nuestro castigo entrenamiento dia a dia.
Pronto grabaré los combates para estudiar mis movimientos y saber en qué puedo mejorar, y por supuesto, para mostrarle al mundo nuestro avance como artistas marciales.
Hasta la próxima.