Carlos Pável
Anything worth doing in life will not be easy; but it´ll require passion!
Anything worth doing in life will not be easy; but it´ll require passion!
Oct 31st
En mayo tube el primer torneo del año 2012. Después de muchísimo tiempo sin combatir bien contra alguien.
Esta escuela acababa de iniciar clases en Poncitlán, con un maestro que venía desde Ocotlán y al parecer tenía mucha experiencia en combates. Y por el precio de la mensualidad era toda una ganga entrenar ahí.
Hay momentos en que uno no tiene ganas de cocinar y tiene a salir a buscar comida en la calle, y me refiero a tacos, hamburguesas y otras cosas de muerte lenta. Hasta que mi cuerpo no aguantó y me enfermé por comer en alguno de esos lugares. Temperatura alta y vómitos era el dia a dia y mi doctora me recetó algo para combatir la infección. Llegué al punto de dejar de entrenar 3 semanas, siendo que tenía solo 2 meses después de empezar a entrenar. En ese descanso los análisis de sangre arrojaron que tenía también algo de anemia. Ahora entendía por qué en mis carreras matutinas no veía avance alguno. Con las pastillas veía algo de mejora, pero después de varios dias dejé de tomarlas tan seguido como mi doctora lo recomendó, pero fué un error porque en estos casos el tratamiento debe llevarse por un tiempo mayor a una semana.
Aún así las ganas de volver a entrenar eran demasiadas y volví a mediados de mayo. Al llegar el maestro dijo que había un torneo el próximo domingo que organizó en el auditorio de la ciudad como festejo de que se abrió la escuela ahí y mostrarle al mundo que en Poncitlán todavía hay jóvenes que prefieren el deporte a los vicios en los que se ha sumido la localidad en los últimos años.
Así pues, mes y medio de entrenamiento, 3 semanas de enfermo y una semana volviendo a entrenar y todavía con la enfermedad (porque el dejar de tomar las pastillas como me lo indicaron tubo sus repercusiones) entré al torneo. Vino gente de la Barca, Ocotlán y sus pueblos cercanos, incluso creo que vino gente de michoacán. Por mi parte, primero estaba identificando quienes serían los que harían combate conmigo para ver que tan bien o mal me iría. Había un cinta azul y un cinta amarilla que se veían de mi tamaño y peso, aunque el maestro dijo que ellos no estarían en mi categoría por cuestiones de nivel, y quiero creer eso ehhehehe porque cuando los ví me pareció que eran muy buenos. Se acababa el torneo y todavía no habia nadie que según el maestro estubiera a mi cinta y habilidad, pero pronto mandó a uno de sus alumnos de Oco a retarme; un cinta roja que si se veía muy tranquilo para estar por hacer combate.
La pelea no la describiré porque un video muestra mejor los detalles de como, en palabras de mi amiga Azucena, me hicieron pedacitos.
Al finalizar el combate el maestro dijo que no me fué tan mal para ser yo alguien que entrenaba 2 dias a la semana y el cinta roja que hacia combates a diario. Lo tomo más como un checkpoint; como un momento en el que quise saber como andaba mi habiliad en combate y concluyo que queda muchisimo por recorrer.
Hace 5 meses de que pasó ese torneo. Fué la primera patada en la cara del año, pero no ha sido la última. En este nuevo lugar donde entreno hay gente con mucho talento y me cuesta trabajo seguirles el ritmo… Y una actualización importante: después de 5 años de estar en cinta azul al fín avancé a la cinta marrón. Quiero seguir con esta racha de avances, tal ves lentos, pero al fin de cuentas avances.
Oct 29th
Vergonzoso, trágame tierra, traumático, y cosas por el estilo fué el último dia que entrené taekwondo en Poncitlán, Jalisco. Habia nuevos jóvenes entrenando; se les veía la emoción de su primer dia de clases. Estábamos en 2 filas viéndonos frente a frente, y la tarea era uno hacía una sentadilla y luego pateaba marcado a las costillas del compañero de enfrente; primero con la pierna izquierda luego con la derecha hasta que el maestro daba la orden de rotarnos un lugar hacia la izquierda; así siempre nos tocaba entrenar con un nuevo compañero. Todo bién, hasta que una de las nuevas compañeras le tocó estar frente a mi. Como novata no era precisa en su pateo y a veces me daba en las piernas, otras veces ni me atinaba, y otras veces si le daba a las costillas. El problema fué cuando seguía yo de patear. Y el cielo se vino encima. En una de las patadas que le lancé ella se movió ligéramente hacia atrás, y yo que estába pateando algo rápido y que presumo de cierta precisión al entrenar (patear en el mismo lugar y apenas tocar el cuerpo del compañero con la patada) NO le dí en las costillas; ese ligero desplazamiento que hizo ella hacia atrás me dejó sus costillas fuera del alcance, pero Dios mio, un seno quedó en la linea de fuego, y lo inevitable pasó. No fué una patada fuerte, porque ya estába reduciendo la velocidad, si acaso fué como una palmada, de un centímetro de deflexión lo que causé en esa tan noble (y con forma perfecta en ella tengo que admitir) parte de su cuerpo. Es una zona muy sensible en las mujeres, así que ya se imaginarán el dolor que le causé. Con la vergüenza me tiré al piso, todo apenado por eso. Le pedí perdón unas 30 veces o más, ya no recuerdo. Al final del dia creo que me dijo que no me preocupara, pero lo hecho hecho está y creo que me odió por ese dia. Ya no la he vuelto a ver por cambiarme a vivir a otro estado por causas laborales, pero donde quiera que se encuentre le mando un “lo siento mucho, y espero que sigas entrenando”.
Jun 25th
Tengo como 2 meses que retomé el Taekwondo después de 5 años de ausencia, aprovechando que mis estudios universitarios van al 93% y ya casi libero esa meta tan dificil.
Ahorita estoy pesando 73 kilogramos que quien sabe de donde porque tengo complexión delgada y a la hora de los torneos sería un problemita porque entraría en categorías donde todo mundo que pesa lo mismo que yo mide casi 10 centímetros más que yo.
En el entrenamiento de hoy llevé a mi madre a ver la clase de castigo que nos pone el profe fili de entrenamiento, aderezado con un poco de combates al final de la clase. Combates que el profesor nos dijo “tiren patadas a marcarlas, no se lastimen, no es a rajar. hay que cuidarnos porque el examen está cerca”. Cosa a la que hize caso omiso porque el tipo que tocó ser mi oponente (chacón jr. de 16 años) es un especialista en patadas a la cara, y voladoras y dobles y todo lo que les venga en mente sobre patadas. Hasta hoy no le había ganado ningún combate, y el fué el que me dió una bienvenida la primera semana en un combate atinando a mi quijada una patada de gancho saltando. Y ustedes saben, un golpe así lo que causa; primero el giro forzado de la cabeza para minimizar el golpe, vista en blanco seguida de una vista algo nublada, luego el querer estar de frente al oponente de nuevo para devolverle el golpe, no escuchar nada de lo que dice el público, sentir un fuerte dolor de cabeza casi desde que se recibe la patada, los piés ya no responden como antes, y el ser tu semana debut que te dá un subidón de adrenalina y te ayuda a juntar fuerza para una patada más que logras acestar pero sin fuerza porque los efectos del knock out siguen en tu organismo. Y es entonces cuando te salva la campana porque el round se acabó: como puedes, saludas a tu oponente y al profe y luego te sientas ahora si a ponerle atención al dolor de cabeza y de quijada que te ocacionó el impacto de la aplicación de la Ec=1/2(m*v^2). Todo eso vino a la mente mientras me ponía la careta para el enfrentamiento que tuve hoy con ese niño que me pateó el trasero hahahahhaha. Entonces nos ponemos de frente en reverencia, y en mi mente activo mi usual técnica para que mi cuerpo se sobrecargue de super fuerza temporal. Y es cuando el profe dice “tiren patadas a marcarlas, no se lasti—…… ____ (killing mode activated) ____…..— sijag (“comenzar” en coreano). El primer contacto lo hize con un golpe de puño para alejarlo y ponerlo a distancia de mis dobles. El responde con sus ataques de patadas dobles seguidas de una de gancho, la cual anticipo y la esquivo (se que hay formas de contra-atacarlas pero denme chanse xD) y ataco con descendente la cual esquiva y levanta su pierna izquierda a modo de querer tirar tolia chagui pero sin lanzarla, solo tenía el pié arriba mientras avanzaba no se como, con el otro pié, pero me alejé y en cuanto bajó el pié lanzé una pit chagui que le atiné pero con su pié el tiró una tolia y alcanzó a atinarle a mi nariz con la punta de su pie. Eso me puso mas enfurecído pero no me sirvió para levantar mi guardia y fué así como se las arregló para hacer una descendente que me atinó en la nuca. Con esa llamada de atención mis brazos ya aprendieron a estar en guardia siempre, y continué con hacer un juego de dobles más una mulita que le atiné al peto, y admito que se sintió bien devolverle un poco de daño hahahhaha. En los últimos 10 segundos continuamos con el intercambio de patadas, pero el (con su experiencia de seleccionado estatal) logró detenerlas y contra-atacar con una tolia que traté de esquivar alejándome un poco, pero noté que hizo un movimiento con su pié de apoyo con el que hace un brinco muy leve hacia adelante lo cual le dá unos 20 cms. más de alcance y le fué suficiente para atinar su tercera patada, esta también que rosó con la punta del pié en mi labio superior sacando algo de sangre en el momento justo que terminaba el combate.
Terminamos como de costumbre conmigo perdiendo; con un marcador de 4 a 9, aunque yo tiré más patadas el conectó más a la cabeza lo cual le otorga una mayor puntuación.
Y con la falta que me hace el entrenamiento de pista, salí del combate casi a gatas por mi falta de capacidad pulmonar. pero hubo tiempo de descanso para el segundo combate, donde me tocó enfrentar a Flor (otra niña de 16 años, pero que patea igual que el otro, excepto que es un poco menos rápida, casi imperceptible) y que desde el inicio me estubo lloviendo a patadas descendentes y tolias al por mayor que a como podía las bloqueaba para contra-atacar. Encontré que su punto debil son las patadas al cuerpo, que casi no protege con sus brazos, a diferencia de su cabeza que protege siempre. Ahí pude hacer un festín de patadas pit chaguis, donde solo entraba la primera porque la segunda la alcanzaba a bloquear. Pero ese no fué el caso en una finta donde hice que atacara y yo me adelanté y le tiré una pit chagui seguida de una triple pit chagui donde todas dieron en el blanco. Terminando esto con el tiempo del combate dándome una victoria para mí. Victoria que tenía eones sin conseguir, ya que esta clase está llena de buenos talentos que me ha sido muy dificil igualar en habilidad de combate.
Mi madre, aunque no me pudo decir bien sus impresiones de mis combates, me comentó que el entrenamiento si es en definitiva extremo, y mas que seguido de eso sigan los combates; ya que son al final, cuando ya hemos agotado nuestras energías. Pero eso no nos detiene de cada viernes dar un buen espectáculo para el público que no se pierde nuestro castigo entrenamiento dia a dia.
Pronto grabaré los combates para estudiar mis movimientos y saber en qué puedo mejorar, y por supuesto, para mostrarle al mundo nuestro avance como artistas marciales.
Hasta la próxima.